miércoles, 24 de marzo de 2010

Y lo gracioso es que aún no la conoces. Tantos momentos juntos, tantas risas, tantas alegrías...con la pantalla de un ordenador. Parece increíble. Simplemente no tiene sentido. Eso sí, no piensas abandonarla nunca. Ya no sabes ni porqué. Partir de su lado sería como crearte un vacío que anteriormente no existía, como arrancarte de cuajo un brazo o una pierna. Mentira...eso sería menos doloroso. Ella te importa. Y mucho. ¿Amor, cariño, amistad...? Llámalo como quieras. Ese sentimiento que te produce cuando te saluda con su alegría inocente. El mimso que hormiguea por tu cuerpo, cuando te das cuenta del tiempo que ha transcurrido durante una conversación con ella. Porque siempre está ahí, pase lo que pase. Es el rincón de la pantalla que más te complace contemplar. Su personalidad, unida a su belleza, forma un arma infalible contra las paredes de tu corazón. Te lo reblandece, y no muchas personas lo han conseguido. Doble mérito por su parte, ya que ella nunca ha escapado de su ventana del Messenger. Y es que con ella, es posible soñar sin dormir. Por eso, sabes es que el lazo que te une a ella, de unos 300 km de longitud, no se romperá con facilidad.

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