lunes, 2 de septiembre de 2013

Las cosas claras

"Las cosas que la mayoría de personas ven como caos sólo siguen sutiles leyes de conducta: galaxias, plantas, conchas de mar. [...]. Hay una antigua leyenda china sobre el hilo rojo del destino. Dice que los dioses han atado un hilo alrededor de nuestros tobillos y lo han unido a las personas cuya vida estamos destinados a tocar. Puede que este hilo se alargue, o se enrede, pero nunca se romperá." - Touch (2012)

Es curioso, ¿eh? Aquí estamos tú y yo. Tú leyendo y yo escribiendo. Aquí y ahora..."Hic et nunc". No deja de maravillarme el universo en el que estamos irremediablemente inmersos. Piénsalo. 7.000 millones de personas, y nos acaba de juntar a ti y a mi.

Me preguntaste si creía en el destino. No supe muy bien qué responder...Creo que algunos lo llaman destino, de la misma forma que otros lo llaman Dios, casualidad, feng shui o karma. Yo prefiero referirme a ello como suerte. Chip, suerte. Suerte de haber conocido a cierta personajilla en el cursillo de alemán. No sólo conocerla, sino tener la suerte de haber forjado una gran amistad con ella. La suerte de que ella te mencionara ocasionalmente; de que enterrara una semillita dentro de mí, y la suerte de que esa semillita no muriera, como pasa con muchas otras que plantamos cada uno de nosotros casi todos los días. La suerte de que estuvieras con ella cuando le propuse una despedida, que paradójicamente se convertiría en nuestro primer de muchos saludos. La cosa sigue. La suerte de que cogiera el coche esa noche, y no la bici como siempre. La de que no se pusiera a llover como peligraba, que una tercera persona tuviera que madrugar e irse a casa y la suerte que no vivieras al lado de donde estábamos. Una serie de condiciones que pueden parecer tonterías, pero que hicieron de esa noche "una de las mejores de mi vida", literalmente. Aún estoy dando gracias "a Dios que no existe" por haberme dado la suerte de conocerte esa noche.

Quería ponerte un trozo de la carta que me escribió mi padre por mi 18 cumpleaños (para el que te queda muy poco), y con el que me siento muy identificado cuando hablo contigo..."Creo que hay cosas que son verdaderamente difíciles de decir. Porque si se hace con palabras, éstas fluyen con demasiada rapidez y, muchas veces, con demasiada imprecisión como para que se pueda captar lo que de verdad se quiere decir. Por eso, una carta parece mejor medio para decir algunas cosas: permite pensar en las palabras exactas". Pues algo parecido me pasa. Hemos tenido muchos momentos, y siempre he salido con la sensación de no haberme expresado bien, o de querer matizar muchas cosas pero ser incapaz de ello. Es por eso por lo que creo que escribirte un pasaje puede ser un intento de hacer justicia a los sentimientos que llevo por dentro ahora mismo, y que por torpeza natural he sido incapaz muchas veces de transmitirte. Y para que no se te hiciera demasiado aburrido leer párrafos y párrafos de Mocciadas, he decidido que participes tú también. Coge papel y boli, y bienvenida a nuestro propio Pasapalabra.

Con la A. ADJETIVO. (Como sé que tienes problemas con esto de distinguir tipos de palabras, te lo pongo en mayúsculas y te dejo que lo busques en el diccionario :) ). Esta palabra te la he dicho un par de veces, describe la forma que tiene tu cuerpo, y la forma en la que respondes, para hacerme propenso a darte ABRAZOS cada dos por tres. Eres _ _ _ _ _ _ _ _ _ .

Con la B. SUSTANTIVO. Lugar donde vivimos muchos momentos por los que mataría. Casi 50 horas seguidas juntos, dos días con tu nombre y apellidos. 

Con la C. SUSTANTIVO. Me engañaste la primera vez que me hablaste de ellas. Ciudad de las Artes, césped. Te pusiste seria por un momento, y cuando me dijiste la verdad sonreí en el mucho juego que van a dar de aquí en adelante. En otro momento de _ _/_ _ _ _ _ _ también estuvieron presentes, y nos echamos unas risas y unos cuantos revolcones.

Con la D. SUSTANTIVO. Salió en nuestra primera conversación por WhatsApp. Empezamos a darnos cuenta de nuestras similitudes con ella, hablando sobre la temperatura. Algún día nos meteremos juntos, pero por el momento preferiste meterte sola.

Con la E. ADJETIVO. Yo de ti.

Con la F. ADJETIVO. La verdad es que no sé por qué te saludo así cada vez, porque no lo eres.

Con la G. ADJETIVO. Describe tu forma de ser, sobre la capacidad que tienes de hacerme reír pegando gritos, soltando comentarios de los nuestros o contándome una de tus muchas historias.

Con la H. ADJETIVO. De esto que te cojo de la mano y parece que estés muerta? O que me toques la pierna con los pies y se me ericen los pelos. Como mi madre, las dos estáis _ _ _ _ _ _ _. Habrá que ponerle solución... ;)

Con la I. SUSTANTIVO. Gracias a esto sacaste tu 12. Difícil de encontrar en muchas personas, pero muy importante a la hora de la verdad. Según tú, soy el primero que la tiene.

Con la J. SUSTANTIVO. Sólo se me ocurrían dos cosas con esta letra, y son dos nombres. Adivina.

Contiene la K. SUSTANTIVO. Otra noche perfecta a tu lado que comenzó en este sitio. Primera toma de contacto con mi mundo. Muchas cosas pudieron salir mal, pero fue todo PERFECTO. Sobran las palabras.

Con la L. SUSTANTIVO. Gracias a nuestra estupenda costumbre podemos ver su evolución, y con la tontería ya llevamos medio ciclo y contando.

Con la M. SUSTANTIVO. Pones cara de uno de ellos, cuando sacas morritos, pones el brillo de tus ojos al máximo y juntas las manitas. Estás hasta los huevos de verlos por Facebook.

Con la N. SUSTANTIVO. No sé qué problemas tienes con ella, pero a mí me encanta verla rodeada de sus pequitas, y darle algún beso de vez en cuando...

Contiene la Ñ. SUSTANTIVO. En ella llevas dos Arenals y algo que pincha y raja que dijiste que cortarías.

Con la O. SUSTANTIVO. El regalo que me dejas cada vez que quedamos, cuando me abrazas y que se queda en mis camisetas normalmente. Mi madre me dice que debería echar a lavarlas ya, las tengo todas como ambientador de mi habitación.

Con la P. DOS SUSTANTIVOS. Primero: Mmmmmm es uno. Le cogí cariño y todo antes de dártelo. Segundo: Lo que siempre me dices cuando crees que algo es culpa tuya y no lo es, pero que me encanta escucharlo de ti y decirte que no pasa nada.

Con la Q. SUSTANTIVO. Lugar donde surgió cierta chispita...Aquí me di cuenta de tu ignorancia inglesa, y tú de mi estupidez. Batalla de pullitas que no pudo acabar de mejor forma :)

Con la R. DOS SUSTANTIVOS. Primero: He tenido tres oportunidades de comprar una, y la única vez que lo hice (lo siento pero es así), la clavé sin querer. Intentaste engañar a tu madre pero ya sabemos cómo son. Segundo: Lo que pillas mucho cuando twiteo algunas frases o cuando pasa algo raro.

Con la S. SUSTANTIVO. Lo que me sacas y me encanta sacarte. (Ahora es cuando uno de los dos suelta alguna de las nuestras). No, en serio...Siempre que llevas una encima me la pegas, y te cojo de las mejillas para darte un beso. 

Con la T. SUSTANTIVO. Siempre llevas uno. Ya he visto tres o cuatro, pero Bradojncadjcnaldsdcnmc. Y no es un Te quiero... 

Con la U. SUSTANTIVO. Me las tengo que cortar según tú. Un par de veces me las clavaste en ciertos momentos y los pelos del cuello se me pusieron de punta.

Con la V. SUSTANTIVO. Funcionamos a base de estos. La playa, nuestra primera noche d.C. (después del Campamento), etc...han sido todo fruto de estos.

Con la W. SUSTANTIVO. Cantante estadounidense nacida en 1963, muy conocida por su canción "I will always love you" de la película "El guardaespaldas". Estás que se me ocurría algo con la W.

Contiene la X. SUSTANTIVO. Puede que sin descripción siquiera ya lo adivines... DIOS!!

Con la Y. SUSTANTIVO. Muchos momentos aquí también. Creo que me dejé el móvil...Será difícil olvidarte tumbada en la arena, al lado del mar y bajo la luna llena...

Con la Z. Tampoco se me ocurre nada con la Z. Así que, para que veas El Rey León conmigo: Nombre del pájaro consejero de Mufasa. Me da igual que ya te la sepas, la vamos a ver.

Bueno Clara...Espero que hayas adivinado todas las palabras. No sabía cómo convertir este texto en algo especial, ya que no tengo ni la facilidad léxica ni la originalidad suficiente para que las palabras o el formato sean nada extraordinario. Pero me he dado cuenta de que sí que lo es. Y por una razón muy sencilla...Porque habla de ti.

Así que termino con este último párrafo, para darte las gracias. Gracias por cada momento con el que has llenado mi vida desde que te conocí. Gracias por hacerme reír, sufrir, disfrutar, preocuparme y sentirme bien a la vez, en un equilibrio del que no quiero salir. Gracias por no haberme cerrado la puerta, de no haber abandonado en ningún momento definitivamente, y por la bocanada de aire fresco que eres para mi vida. Gracias por tus inquietudes, tus historias, tus caricias...Por tu sonrisa, tus besos, tus abrazos, tus tweets y tus pullitas. Por hacer mías tus preocupaciones y por hacer tuyos mis momentos de felicidad contigo. Miles de razones para ser feliz que convergen en una sola. Podría darte gracias por mil cosas más...Pero creo que se resumen en una sola frase: Gracias por ser. Lo que surgió por suerte, y continuamos con mucha pasión, acaba con un...Te quiero, Clara.






 



lunes, 21 de enero de 2013

Estrellas fugaces...


Como todos los veranos, Él se retira durante unos días a su rinconcito. Le encanta ese lugar, casi mágico. Es un huequecito genial; por la noche te puedes sentar en el sofá de la terraza y a lo lejos contemplar las luces de Valencia, el mar y las montañitas. Además, hace una brisa maravillosa que te abanica en las cálidas noches de verano valencianas. Apoyado en la barandilla, un cúmulo de sensaciones te embriagan por dentro. Pero lo que más le llama la atención de todo, sin duda alguna, son las estrellas fugaces.

Hay estrellas de toooodo tipo. Las hay alargadas y cortas, grandes y pequeñas, brillantes y oscuras...Algunas surcan alto el cielo, haciéndose notar, mientras que otras prefieren ir pegadas al horizonte, pasando más desapercibidas. Mientras que unas van de derecha a izquierda, otras van de arriba a abajo, y unas pocas parpadean u oscilan en su trayectoria. Muchas son hermosísimas...Y algunas no tanto. Pero lo que todas tienen en común, como su propio nombre indica, es que son FUGACES. Exactamente. Son efímeras, decaen paulatinamente y desfallecen. Se desintegran delante de tus propios ojos, y lo que antes era una bella bola de fuego penetrando en la atmósfera ahora sólo es un montoncito de cenizas, que puedes remover entre tus dedos mientras se te va cayendo al suelo.

Por eso nunca puede salir bien el hecho de que te guste una de estas estrellas. Si alguna vez te atrapa alguna por su belleza, sólo habrá dolor como resultado final. La podrás admirar, adorar e idolatrar, pero ella es una estrella y tú eres un chaval. En cuanto parpadees, sólo tendrás humo en tus manos, porque la estrella se habrá ido a otro lugar. No tiene sentido atarte con un lazo a esos astros, por muy bonitos que sean. A los pocos minutos seguro que se asomará otra estrella fugaz, más grande y más bonita que la anterior. Los hay que, por esto, quieren tener a todas las estrellas del cielo atadas, y se enfadan cuando una les desaparece u otro chaval la quiere atar también... ¿Qué hacer entonces?

Enamórate de la Luna. No hay estrella más grande, ni más brillante ni bonita que la Luna. Cuando alguna se acerca a ella, la Luna las cubre con su resplandor. Y lo mejor de todo, la Luna nunca te abandonará. Cuando la encuentres, te puedes quedar absorto en ella todo el tiempo que quieras, siempre estará ahí para ti. Por eso no molan las noches sin Luna en la barandilla de la terraza de El Bosque, por muy grande que sea la estrella que aparezca esa noche...

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Una lágrima

Angustiada, mira hacia alrededor. Ya ha conseguido escapar de su cárcel de marfil. Su condena, su prisión. Observa con curiosidad esa puerta redonda. De color verde oscuro, su gran belleza se ve cercada por unas feroces enredaderas rojas, que fluyen como el agua a lo largo de esas paredes esféricas de mármol. De repente, empieza a caer. Se resbala a través de negras estacas que protegen lo que ha sido su celda durante tanto tiempo. Se abraza a una de ellas. Renuncia instintivamente a dejarse llevar, a perecer. Es inútil. La gravedad puede más que ella. Sin remedio, continúa deslizándose, entre vanos intentos de frenarse. Se retuerce, se revuelve, se agarra firmemente al poroso suelo de este interminable desierto vertical, dejando tras de sí una estela húmeda que denota sufrimiento, tristeza. Una vida fugaz como consecuencia de pequeños pinchazos en el alma de una persona. Y sabe que se acerca su fin. Lo puede apreciar en la oscuridad del horizonte. No hay nada. La penumbra acecha tras esta loma suave y sedosa. Avanza lentamente. Escala hasta su sentencia final. A nadie le gusta morir. Quizá por eso permanece al borde. Por sus ganas de vivir. Por encontrarle un sentido a su vida. Porque sabe que su muerte no va a cambiar nada. Un paso más, y todo se esfuma. Se hunde en el vacío, asumiendo su destino.
No es la primera lágrima que él derrama por ella.

jueves, 14 de octubre de 2010


NO...otra vez no...por favor...siempre...lo mismo...y cada vez peor...elige el momento de tu vida que más has sufrido...bueno, multiplica el sufrimiento por 45 y aun no te habrás acercado a lo que sientes ahora...te cuesta mover tu cuerpo...tienes la sensación de que las teclas se pulsan por el mero peso de tus dedos...tu mente ya no sabe lo que es descansar...de hecho, sigue enfocando su imagen...una imagen que hace minutos has visto...la podías tocar con la punta de los dedos...abrazarla...oler su pelo...todas y cada una de esas sensaciones eran reales...sensaciones que sólo ella te puede hacer sentir...pero las sensaciones no son eternas...por lo menos, no las mismas...y tienen la molesta característica de poderse reemplazar por la tristeza, el llanto y la soledad en cualquier momento... demostrándote...otra vez más...que no tienes nada que hacer...teniendo al destino en tu contra, no se puede hablar de amores probables, improbables y ni siquiera de posibles...sólo se te ocurre que te podrías aliar con él...porque otra vez más queda demostrado que en esta vida sólo triunfan una clase de personas...y no las que juegan más limpio...
SHJ

lunes, 11 de octubre de 2010

No hay droga igual a un sentimiento permanente. Lo llevas en la sangre, fluye por tus venas y, lo peor, no te puedes deshacer de él. Todos lo tenemos en nuestro interior. Y a todas horas. Pero cuando estás delante de determinadas personas se revoluciona. Se te inyecta en el cerebro, modificando cada uno de tus pensamientos, movimientos, acciones...Y no puedes hacer nada por evitarlo. Es más...te gusta. Esa sensación de llevar toda una manada de rinocerontes en las tripas. De mirarla...y de evitar el impulso de abrazarla, de rodearla con tus brazos y no dejarla escapar nunca...Ya notas que no puedes vivir sin pensar en esos momentos. Algunos llaman a eso adicción. Y cada día que pasa más fuerte. Lo quieres, lo necesitas...Sentirte de la misma forma que cuando tienes su presencia a tu lado. Ya no tienes claro ni cómo llamarle a ese escalofrío. ¿Amor, amistad, cariño...? Por ahora te resignas, y sólo quieres que pase el tiempo...para ver qué te tiene preparado el destino.

martes, 5 de octubre de 2010

Otra vez igual...

De nuevo otra sensación. Diferente. Especial. Como todas las demás de ese tipo. Hormigueo en tu interior, nerviosismo... Te intentas auto-convencer de que no, pero tu cuerpo no te obedece. Por eso, tu mente ya no sabe qué pensar. De hecho, lo que más le ha extrañado ha sido tu reacción. Siempre mantienes la cordura. Pero hoy se ha comportado de otro modo. ¿Explicación?. No lo sabes ni tú. Lo único que se te ocurre pensar es que te afecta su presencia, provocando que te sientas ridículo. Tiene gracia. Pones todo tu empeño en evitar fastidiarla y acabas por decir auténticas gilipolleces. Y lo peor es que sabes que es el peor momento para rallarte. Las condiciones no acompañan...Pero mantienes la esperanza. Como siempre.

miércoles, 28 de abril de 2010

In a perfect world....

Y seguro que a ti también te ha pasado. Eso de estar hasta los cojones de todo. Nada encaja, nada te sale bien…Es la mayor desesperación que se puede tener. Surge de la impotencia; ver que todo te pasa a ti y que no puedes hacer nada al respecto. Simplemente te limitas a admitirlo, sabes que no lo vas a poder cambiar. Hagas lo que hagas, te vas a hundir. Si no haces nada, te hundes por no haberlo hecho. Y lo peor es que no puedes escapar de la situación. Confías en que algún día mejore…pero no tienes ni idea de cuando llegará. Mientras tanto, has de cargar con el peso que supone ver cómo los que no se las merecen se las llevan. Consiguen sus objetivos gracias a la mierda de sociedad que formamos, donde muchos somos gilipoyas y muchas sólo van a lo que van. Pero parece que nadie se da cuenta, ni siquiera ella.