martes, 5 de octubre de 2010

Otra vez igual...

De nuevo otra sensación. Diferente. Especial. Como todas las demás de ese tipo. Hormigueo en tu interior, nerviosismo... Te intentas auto-convencer de que no, pero tu cuerpo no te obedece. Por eso, tu mente ya no sabe qué pensar. De hecho, lo que más le ha extrañado ha sido tu reacción. Siempre mantienes la cordura. Pero hoy se ha comportado de otro modo. ¿Explicación?. No lo sabes ni tú. Lo único que se te ocurre pensar es que te afecta su presencia, provocando que te sientas ridículo. Tiene gracia. Pones todo tu empeño en evitar fastidiarla y acabas por decir auténticas gilipolleces. Y lo peor es que sabes que es el peor momento para rallarte. Las condiciones no acompañan...Pero mantienes la esperanza. Como siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario